Daniela   Aparicio
Psicóloga clínica,  psicoanalista
Presentación
Me considero afortunada por haber elegido mi profesión.
Treinta años de trabajo me han permitido contemplar la subjetividad de mi época, sus
malestares, bajezas y grandezas, desde la primera fila.
Las personas  que me  piden cita  suelen sufrir , eso  es lo que las trae a mi consulta,
eso también las dignifica. Hoy el sufrimiento subjetivo está prohibido por el imperativo
categórico de la Felicidad-para-todos. Nadie  puede quejarse,  puesto que  nada falta.
El consumo capitalista y las tecnologías del progreso científico en su afán omnipoten-
te prohíben el sufrimiento  subjetivo  e intentan erradicarlo,  mediante una oferta  cada
vez más diversificada, de objetos mil y fármacos para cualquier dolencia.
Sin embargo,  esta  misma  política  no hace más que aumentar el  malestar de aque-
llos sujetos que no han perdido la conciencia de serlo y que reivindican todavía  un lu-
gar para su diferencia y sus palabras.
Veo sujetos,  adolescentes o adultos,  que desean salir de la
melée globalizante, salir
del maltrato, para encontrar un lugar  propio en el mundo.  Un lugar más cómodo para
la expresión del amor en sus distintas facetas  y  para  su  realización  creativa,  o para
salir de dudas y reconciliarse con sus orígenes y con  sus  semejantes,  reducir los o-
dios  y  las indignidades, los  lastres  de  una  educación mal entendida,  adherencias
que parasitan nuestra existencia.
Los síntomas que justifican  una consulta  son múltiples y  van desde  las cuestiones
psicosomáticas, las crisis de angustia, los   miedos, las depresiones, las insegurida-
des en las  relaciones sexuales,  laborales,  personales,  hasta las  dificultades  más  
graves de aquellos  seres  tan frágiles  que van extraviados en  busca de algo que de-
tenga su destrucción.  
Una psicoterapia,  un análisis,  debe reducir  este sufrimiento
y  permitir  el  nacimiento de un sujeto nuevo, liberado de sus
trabas.
Freud decía que la cura consiste en poder recuperar  la capa-
cidad de amar y trabajar. Yo añadiría:  incluso para aquel que
escoja el ocio, ya  que finalmente  habrá podido aproximarse
a su deseo.



En “Eventos” irán apareciendo fragmentos de la clínica actual.